La vida cotidiana en el Perú,
específicamente en Lima se ha vuelto un caos con el pasar de los años. Si
analizamos cómo está compuesta la capital del Perú encontramos un desbalance en
cuanto a construcción y áreas verdes. La Organización de Naciones Unidas
recomienda a los países que las ciudades deben tener 16 metros cuadrados de
áreas verdes por habitante[1]
y la Organización Mundial de la Salud recomienda 9 metros cuadrados por
habitante. De acuerdo al último estudio realizado por el INEI[2]
sobre el tema (2008) en Lima llegamos a menos de 3 metros cuadrados de áreas
verdes por habitante[3],
siendo los distritos con mayor porcentaje de áreas verdes Miraflores, San Borja
y San Isidro. Con estos resultados llegamos a las siguientes preguntas, ¿qué
está pasando con el resto de distritos de Lima, por qué sólo algunos cuentan
con un buen porcentaje de áreas verdes? Y por último, ¿qué se debe de hacer
para que esta situación cambie? En el siguiente ensayo analizaremos la
problemática de escasez de áreas verdes en Lima y qué soluciones se plantean y
si éstas benefician o perjudican a los ciudadanos.
A continuación analizaremos una
alternativa al cambio de los pocos espacios públicos que cuenta Lima como es el
caso particular del proyecto Libertadores en el distrito de San Isidro y las
características del mismo, también se mencionará a la Ciudad de México como
caso comparativo y por último se llegará a las conclusiones del caso.
De acuerdo al planificador urbano
Gildo Seisdedos explica en su libro ´Cómo gestionar las ciudades del siglo XXI´
que el ser humano ya no puede seguir pensando el mundo como pequeñas islas
urbanas que no tienen conexión una con otra. El ser humano es un ser urbano, es
nuestro hábitat por excelente[4],
afirma el urbanista. Cuando hablábamos de zonas rurales, o de ciudades no nos
referimos únicamente a edificios, estamos hablando de un organismo vivo.
Entendamos que las ciudades deben de ser tratadas como una manifestación de
vida. De acuerdo al análisis del estudio del Sr. Gildo Seisdedos, la gestión de
una ciudad debe comenzar por cumplir con la trilogía urbana: medio ambiente,
cohesión social y competitividad. Entonces, ¿en Lima cumplimos con la trilogía
urbana?
En el mes de Abril del presente
año, el alcalde del distrito de San Isidro dio el anunció del proyecto
Libertadores en la página oficial de la municipalidad. Este proyecto consiste
en la ampliación de la berma peatonal para crear un tipo bulevar para los
peatones y reducir de dos carriles a uno sólo para el pase de los autos. El
alcalde señaló que se tomó esta decisión dado que la calle Libertadores estaba
siendo usada como vía alterna a la avenida Camino Real para evadir el tráfico y
que muchos vecinos de la zona estaban usando un carril de la calle como
estacionamientos, agregó también que grandes ciudades del mundo están cerrando
pistas para crearlas en bulevares para el disfrute de niños, adultos mayores y
vecinos en general y que San Isidro se sumaba a este cambio dando el ejemplo
como distrito.
Por otro lado, los vecinos –en su
mayoría adultos mayores– no se encontraron contentos con la decisión municipal
e hicieron su manifestación en contra del proyecto Libertadores, dentro de sus
argumentos del por qué no querían la ejecución del proyecto está la gran
problemática de Lima que es la falta de estacionamientos, y es que ya no iban a
poder dejar el auto afuera en la vía pública y que en ningún momento se les
consulto a la junta vecinal de dicho proyecto. En respuesta a estos reclamos,
la arquitecta Milagritos Vera, subgerenta de Proyectos de la municipalidad de
San Isidro, recalcó que esta iniciativa cuenta con todos los estudios desde el
año 2011 y que ésta fue aprobada en el 2014. Además, recalcó que las labores a
ejecutar al ser de espacios públicos no se necesita realizar expropiación
alguna y que gustosos brindan información a los vecinos que se acerquen a la
municipalidad para saber más del proyecto.
Principalmente, cabe resaltar que
en este caso del proyecto Libertadores nos encontramos con dos posiciones, la
primera es la de la municipalidad que se encuentra en la búsqueda del bien
distrital trayendo aún para Lima un proyecto innovador conocido mundialmente
que es el reducir vías para crear más espacios públicos, y por otro lado
tenemos la contraposición de los vecinos que no aprueban el proyecto porque se
quedarán sin estacionamientos. En vista de estas dos visiones opuestas, se
quiere hacer la semejanza de la crianza de un padre con sus hijos. Un alcalde
es para su distrito como un padre lo es para su hijo, el alcalde tiene que dar
el ejemplo y también es quien toma las decisiones para el bien de sus hijos
porque ha analizado las posibles situaciones y si opta por una solución es
porque cree es la mejor opción y va a contar con los argumentos respectivos.
Con esta comparación se quiere llegar a lo siguiente, el alcalde es quien está
al mando del distrito de San Isidro y quien busca favorecer a su distrito y a
sus habitantes, como dice el Dr. Gildo Seisdedos, ´la ciudad es una manifestación viviente´. El proseguir con el
proyecto Libertadores fue la mejor decisión que pensó el alcalde en ese momento
porque es lo que beneficiaría a su distrito y lo dice con estudios y
estadísticas en mano. Al igual que los hijos a veces cogen represalias con los
padres, los vecinos estarán en contra hasta que vean que el proyecto es para un
bien comunal.
Por otro lado, en el Distrito
Federal de la Ciudad de México, siendo parte de la comunidad latinoamericana
con la cual compartimos, es una ciudad la cual se presta para un análisis
comparativo. De acuerdo a la INEGI[5]
para el 2010 el DF contaba con 8 millones de habitantes, dando como resultado
respecto a sus áreas verdes un total de 15.1 metros cuadrados[6]
de áreas verdes por habitante. Dentro de sus áreas verdes más resaltantes en
cuanto a dimensiones es el gran Bosque de Chapultepec, el cual no es un bosque
natural sino artificial, estudiado y elaborado por el hombre. Aparte de contar
con una gran área verde dentro del parque, fue planificado para sus usuarios
dándoles espacios públicos como lagunas artificiales, restaurantes, plazuelas,
fuentes, entre otros. Dentro de lo que cabe resaltar de éste parque es que
cuenta con variedad de museos importantes de la Ciudad de México[7]
como es el Museo de Antropología, Museo de Arte Moderno, Castillo de
Chapultepec, etc.
Conociendo estos dos casos de
ciudades diferentes y de cierta manera parecidas por la cantidad de habitantes
que alberga, nos lleva al por qué en la Ciudad de México pueden disponer de un
proyecto de tal magnitud como es el Parque de Chapultepec previamente
mencionado, y nosotros en la ciudad de Lima no contamos con la ejecución de
proyectos de esta magnitud a nivel Lima Metropolitana, sino a nivel distrital
como es el caso del distrito de San Isidro. He ahí el problema, en Lima se
cuenta con planes y obras de la misma magnitud que las obras ya ejecutadas en
el Distrito Federal, la diferencia es que no llegan a ejecutar las obras por el
cambio de mandato, entiéndase esto como nuevos alcaldes, por ende nuevas obras
planificadas y no concretadas.
La iniciativa de la municipalidad
de San Isidro respecto al caso Libertadores debería de tomarse de ejemplo, sin
lugar a duda. Pero, ¿Lima está preparada emocionalmente para un cambio
innovador de espacios públicos? No sólo hay que hacer estudios y análisis, sino
concientizar a los vecinos que éstos son los cambios a beneficio de ellos
mismos. Hacer que entiendan el objetivo de estos proyectos puede ser igual o
incluso más complejo que el proyecto en sí. Estamos hablando de comunidades
enteras de vecinos y juntas vecinales que en su mayoría se encuentra en los
distritos perimétricos de Lima, y los cuales son habitados por personas muy
humildes y de extrema pobreza, las cuales no han recibido la mejor educación. Entonces,
podemos afirmar que los cambios urbanos y las propuestas de espacios públicos
vienen de la mano con la educación.
Esto es una tarea de todos, no
sólo se trata de dejar el trabajo pesado a las autoridades, sino trabajar como
comunidades unidas. Si el bien es comunal, el trabajo también debe de ser de
equipo. Cuando uno hace algo por sí mismo siempre va a inclinarse a cuidarlo
mucho más, y esto es porque uno puso su gramo de arena para la realización de
ese algo. Entonces, si enseñamos a nuestras comunidades –como lo hacen
actualmente muchas ONG[8]-
a cuidar y preservar sus áreas verdes, y sumamos el hecho que ellos mismos
hayan construido esas áreas verdes, plantado un árbol, ellos entenderán de lo
que se trata el proceso y lo laborioso que llega a ser y lo protegerán.
¿Y tú, qué estás haciendo para
contribuir con la conservación de áreas verdes y espacios públicos de tu
distrito?
|
Figura 1 Fotografía aérea del Bosque
de Chapultepec
Foto:
Pierina Asmat, 2016
|
[1] El Comercio, La mayoría de limeños insatisfechos por el déficit de
áreas verdes, 2015, https://goo.gl/mIFbZh
[3] El Comercio, El
58% de limeños está insatisfechos con cantidad de parques en sus distritos,
2015, https://goo.gl/sOQMHF
Éste ensayo fue redactado para el curso de Espacios Públicos de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.
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