viernes, 30 de septiembre de 2016

FALTA DE ÁREAS VERDES Y ESPACIOS PÚBLICOS EN LIMA: CASO LIBERTADORES




La vida cotidiana en el Perú, específicamente en Lima se ha vuelto un caos con el pasar de los años. Si analizamos cómo está compuesta la capital del Perú encontramos un desbalance en cuanto a construcción y áreas verdes. La Organización de Naciones Unidas recomienda a los países que las ciudades deben tener 16 metros cuadrados de áreas verdes por habitante[1] y la Organización Mundial de la Salud recomienda 9 metros cuadrados por habitante. De acuerdo al último estudio realizado por el INEI[2] sobre el tema (2008) en Lima llegamos a menos de 3 metros cuadrados de áreas verdes por habitante[3], siendo los distritos con mayor porcentaje de áreas verdes Miraflores, San Borja y San Isidro. Con estos resultados llegamos a las siguientes preguntas, ¿qué está pasando con el resto de distritos de Lima, por qué sólo algunos cuentan con un buen porcentaje de áreas verdes? Y por último, ¿qué se debe de hacer para que esta situación cambie? En el siguiente ensayo analizaremos la problemática de escasez de áreas verdes en Lima y qué soluciones se plantean y si éstas benefician o perjudican a los ciudadanos.

A continuación analizaremos una alternativa al cambio de los pocos espacios públicos que cuenta Lima como es el caso particular del proyecto Libertadores en el distrito de San Isidro y las características del mismo, también se mencionará a la Ciudad de México como caso comparativo y por último se llegará a las conclusiones del caso.

De acuerdo al planificador urbano Gildo Seisdedos explica en su libro ´Cómo gestionar las ciudades del siglo XXI´ que el ser humano ya no puede seguir pensando el mundo como pequeñas islas urbanas que no tienen conexión una con otra. El ser humano es un ser urbano, es nuestro hábitat por excelente[4], afirma el urbanista. Cuando hablábamos de zonas rurales, o de ciudades no nos referimos únicamente a edificios, estamos hablando de un organismo vivo. Entendamos que las ciudades deben de ser tratadas como una manifestación de vida. De acuerdo al análisis del estudio del Sr. Gildo Seisdedos, la gestión de una ciudad debe comenzar por cumplir con la trilogía urbana: medio ambiente, cohesión social y competitividad. Entonces, ¿en Lima cumplimos con la trilogía urbana?

En el mes de Abril del presente año, el alcalde del distrito de San Isidro dio el anunció del proyecto Libertadores en la página oficial de la municipalidad. Este proyecto consiste en la ampliación de la berma peatonal para crear un tipo bulevar para los peatones y reducir de dos carriles a uno sólo para el pase de los autos. El alcalde señaló que se tomó esta decisión dado que la calle Libertadores estaba siendo usada como vía alterna a la avenida Camino Real para evadir el tráfico y que muchos vecinos de la zona estaban usando un carril de la calle como estacionamientos, agregó también que grandes ciudades del mundo están cerrando pistas para crearlas en bulevares para el disfrute de niños, adultos mayores y vecinos en general y que San Isidro se sumaba a este cambio dando el ejemplo como distrito.

Por otro lado, los vecinos –en su mayoría adultos mayores– no se encontraron contentos con la decisión municipal e hicieron su manifestación en contra del proyecto Libertadores, dentro de sus argumentos del por qué no querían la ejecución del proyecto está la gran problemática de Lima que es la falta de estacionamientos, y es que ya no iban a poder dejar el auto afuera en la vía pública y que en ningún momento se les consulto a la junta vecinal de dicho proyecto. En respuesta a estos reclamos, la arquitecta Milagritos Vera, subgerenta de Proyectos de la municipalidad de San Isidro, recalcó que esta iniciativa cuenta con todos los estudios desde el año 2011 y que ésta fue aprobada en el 2014. Además, recalcó que las labores a ejecutar al ser de espacios públicos no se necesita realizar expropiación alguna y que gustosos brindan información a los vecinos que se acerquen a la municipalidad para saber más del proyecto.

Principalmente, cabe resaltar que en este caso del proyecto Libertadores nos encontramos con dos posiciones, la primera es la de la municipalidad que se encuentra en la búsqueda del bien distrital trayendo aún para Lima un proyecto innovador conocido mundialmente que es el reducir vías para crear más espacios públicos, y por otro lado tenemos la contraposición de los vecinos que no aprueban el proyecto porque se quedarán sin estacionamientos. En vista de estas dos visiones opuestas, se quiere hacer la semejanza de la crianza de un padre con sus hijos. Un alcalde es para su distrito como un padre lo es para su hijo, el alcalde tiene que dar el ejemplo y también es quien toma las decisiones para el bien de sus hijos porque ha analizado las posibles situaciones y si opta por una solución es porque cree es la mejor opción y va a contar con los argumentos respectivos. Con esta comparación se quiere llegar a lo siguiente, el alcalde es quien está al mando del distrito de San Isidro y quien busca favorecer a su distrito y a sus habitantes, como dice el Dr. Gildo Seisdedos, ´la ciudad es una manifestación viviente´. El proseguir con el proyecto Libertadores fue la mejor decisión que pensó el alcalde en ese momento porque es lo que beneficiaría a su distrito y lo dice con estudios y estadísticas en mano. Al igual que los hijos a veces cogen represalias con los padres, los vecinos estarán en contra hasta que vean que el proyecto es para un bien comunal.

Por otro lado, en el Distrito Federal de la Ciudad de México, siendo parte de la comunidad latinoamericana con la cual compartimos, es una ciudad la cual se presta para un análisis comparativo. De acuerdo a la INEGI[5] para el 2010 el DF contaba con 8 millones de habitantes, dando como resultado respecto a sus áreas verdes un total de 15.1 metros cuadrados[6] de áreas verdes por habitante. Dentro de sus áreas verdes más resaltantes en cuanto a dimensiones es el gran Bosque de Chapultepec, el cual no es un bosque natural sino artificial, estudiado y elaborado por el hombre. Aparte de contar con una gran área verde dentro del parque, fue planificado para sus usuarios dándoles espacios públicos como lagunas artificiales, restaurantes, plazuelas, fuentes, entre otros. Dentro de lo que cabe resaltar de éste parque es que cuenta con variedad de museos importantes de la Ciudad de México[7] como es el Museo de Antropología, Museo de Arte Moderno, Castillo de Chapultepec, etc.

Conociendo estos dos casos de ciudades diferentes y de cierta manera parecidas por la cantidad de habitantes que alberga, nos lleva al por qué en la Ciudad de México pueden disponer de un proyecto de tal magnitud como es el Parque de Chapultepec previamente mencionado, y nosotros en la ciudad de Lima no contamos con la ejecución de proyectos de esta magnitud a nivel Lima Metropolitana, sino a nivel distrital como es el caso del distrito de San Isidro. He ahí el problema, en Lima se cuenta con planes y obras de la misma magnitud que las obras ya ejecutadas en el Distrito Federal, la diferencia es que no llegan a ejecutar las obras por el cambio de mandato, entiéndase esto como nuevos alcaldes, por ende nuevas obras planificadas y no concretadas.

La iniciativa de la municipalidad de San Isidro respecto al caso Libertadores debería de tomarse de ejemplo, sin lugar a duda. Pero, ¿Lima está preparada emocionalmente para un cambio innovador de espacios públicos? No sólo hay que hacer estudios y análisis, sino concientizar a los vecinos que éstos son los cambios a beneficio de ellos mismos. Hacer que entiendan el objetivo de estos proyectos puede ser igual o incluso más complejo que el proyecto en sí. Estamos hablando de comunidades enteras de vecinos y juntas vecinales que en su mayoría se encuentra en los distritos perimétricos de Lima, y los cuales son habitados por personas muy humildes y de extrema pobreza, las cuales no han recibido la mejor educación. Entonces, podemos afirmar que los cambios urbanos y las propuestas de espacios públicos vienen de la mano con la educación.

Esto es una tarea de todos, no sólo se trata de dejar el trabajo pesado a las autoridades, sino trabajar como comunidades unidas. Si el bien es comunal, el trabajo también debe de ser de equipo. Cuando uno hace algo por sí mismo siempre va a inclinarse a cuidarlo mucho más, y esto es porque uno puso su gramo de arena para la realización de ese algo. Entonces, si enseñamos a nuestras comunidades –como lo hacen actualmente muchas ONG[8]- a cuidar y preservar sus áreas verdes, y sumamos el hecho que ellos mismos hayan construido esas áreas verdes, plantado un árbol, ellos entenderán de lo que se trata el proceso y lo laborioso que llega a ser y lo protegerán.

¿Y tú, qué estás haciendo para contribuir con la conservación de áreas verdes y espacios públicos de tu distrito?



Figura 1 Fotografía aérea del Bosque de Chapultepec
Foto: Pierina Asmat, 2016



[1] El Comercio, La mayoría de limeños insatisfechos por el déficit de áreas verdes, 2015, https://goo.gl/mIFbZh
[2] INEI, 2008
[3] El Comercio, El 58% de limeños está insatisfechos con cantidad de parques en sus distritos, 2015, https://goo.gl/sOQMHF
[4] Seisdedos, G. ¨Cómo gestionar las ciudades del siglo XXI, 2007
[5] Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México, 2000
[6] CentroGEO, Inventario de áreas verdes urbanas del Distrito Federal, UNAM, México, 2003
[7] Guía de Museos y Galerías del Parque de Chapultepec, https://goo.gl/QPjyp
[8] Asociación para la Niñez y su Ambiente (Ania) http://aniaorg.pe

Éste ensayo fue redactado para el curso de Espacios Públicos de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

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